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Continuando con la tradición: el fandango de la Sierra

Hablar del fandango en Huelva no es tarea fácil pero nadie puede dudar de se trata de un patrimonio inmaterial único, declarado Bien de Interés Cultural, que debemos cuidar y difundir.

El fandango es uno de los “palos” o de las formas más populares del flamenco pero también es una de las formas más características del folclore español. El compás de los Fandangos de Huelva es de 3 por 4 y la forma más flamenca de marcar este compás es haciendo el palilleo, es decir, hacer sonar el puño cerrado para el tiempo 1 y abrir los dedos progresiva y rítmicamente para los tiempos 2 y 3. Los Fandangos de Huelva, según la delimitación de Juan Gómez Hidalgo en su “Recorrido por los cantes de Huelva”, se dividen por comarcas: Huelva capital y entorno, Alosno y Andévalo y la Sierra Alta. Serán en este último entorno en el que nos vamos a detener. Aquí existen varios estilos, como los de Encinasola y los de Almonaster la Real.

Los Fandangos de la Sierra Alta son los que se han conservado mejor, los más antiguos de orígenes inciertos pero que parecen remontarse a la época Medieval. Son bailables, de lento compás, de letras sensuales, normalmente se presentan en grupos y se vinculan a festividades concretas, como la virgen de las Flores, en Encinasola; o las Cruces y Santa Eulalia, en Almonaster la Real.

VIII Concurso Provincial de Fandangos de Encinasola.

VIII Concurso Provincial de Fandangos de Encinasola.

 El Fandango de Encinasola es un cante de gran sencillez, sin ornamentación ni grandes subidas y bajadas y con letras como esta:

Yo sembré una maceta

la semilla del encanto

con lágrimas la regué

y la flor salió llorando.

Tuvo la culpa un querer.

En este vídeo podemos ver a Jarcha y el Grupo de Coros y Danzas de Encinasola (Encinasola 2012) ejecutar estos fandangos.

Por su parte, los Fandangos de Almonaster la Real se pueden clasificar en tres grupos:

  • Fandango de la Cruz.
  • Fandango de Almonaster, también conocido como el de Santa Eulalia.
  • Fandango Aldeano.

A su vez, estos tres grupos tienen subdivisiones, que podrá conocer más extensamente aquí.

En Almonaster la Real se celebra la tradicional Jira de la Fuente.

En Almonaster la Real se celebra la tradicional Jira de la Fuente.

Las melodías de estos fandangos tienen más quiebros y matizaciones que los de Encinasola. A excepción del fandango de Santa Eulalia largo, todos los demás estilos son valientes, manteniendo sus melodías en notas agudas. En varios estilos de los fandangos de Almonaster, sus creadores recurrieron a un método muy distinto y sutil: alterar la combinación de notas pero sin ruptura del contexto melódico, procedimiento que ya existía en el canto gregoriano. Este fenómeno vuelve a aparecer en otros fandangos de la provincia. El Fandango de Santa Eulalia corto se mantiene en las alturas a lo largo de sus tres primeras partes, para descender casi imperceptiblemente en la cuarta y de modo abrupto en la quinta y última. Un ejemplo de letra de fandango es:

 Almonaster la serrana

es una mata en el monte.

Cuando sale la mañana

blanquea en el horizonte

como la flor de la jara.

Los únicos fandangos que se bailan son los de Santa Eulalia y los de Encinasola y sólo por mujeres, lo que indica que son los más antiguos. El acompañamiento de instrumentos es más libre, además, con la gaita, el tamboril, las panderetas, etc.

Ahora que es tiempo de romerías y de Cruces es, por tanto, un momento excepcional para poder disfrutar de estos cantes y bailes en su tierra y con su habla. ¡Ven a descubrir el fandango de La Sierra Alta!


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Descubre cómo se vive la Semana Santa en la Sierra

Nos encontramos en el ecuador de la Semana Santa pero es ahora cuando llegan los días más importantes y los que más actividades tienen en la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Si bien es cierto que los cortejos procesionales empezaron el pasado Domingo de Ramos, es ahora cuando la Semana Santa toma más relevancia.

Costaleros de Aracena. Autor: Rafa Vega.

Costaleros de Aracena. Autor: Rafa Vega.

Todos los pueblos de la Sierra celebran de una u otra manera la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En muchos municipios procesionan hermandades con una larga historia. Esto ocurre en localidades como Aracena, Aroche, Cortegana o Encinasola. En estos municipios se rinde culto a imágenes de un alto valor histórico-artístico y si lo unimos a lo atractivo del recorrido de estas cofradías, es más que merecido detenerse a mirarlas y disfrutar de esta tradición tan arraigada en nuestra tierra.

Los días más importantes de la Semana Santa serrana son el pasado Domingo de Ramos; el Miércoles Santo, día que escogieron las hermandades más jóvenes para procesionar; y, sobre todo, el Jueves y el Viernes Santo en los que casi todos los pueblos serranos cuentan con alguna procesión. También son destacables el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección.

Todo lo anteriormente narrado es común de la Semana Santa como se entiende en Andalucía pero la Sierra tiene también sus particularidades. En Aroche se realiza el Sermón de las Siete Palabras y el de Pilatos antes de las salidas procesionales del Jueves y Viernes Santo.

Salida de la Virgen del Valle de Cortegana. Autora: Olga Fernández Martín.

Salida de la Virgen del Valle de Cortegana. Autora: Olga Fernández Martín.

Pero existen otras tradiciones dentro de la Semana Santa que funden religiosidad y paganismo, como el juego de Las Caras en Cumbres Mayores, el Jueves y el Viernes Santo; o la Quema de los Judas en Fuenteheridos, Cortegana, Castaño del Robledo o Cumbres Mayores, en la madrugada del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Con la llegada del Domingo de Pascuas cada pueblo tiene una peculiaridad pero quizás la actividad  más común sea las Giras de Pascua o el Día del Huevo y el Bollo en Galaroza, Jabugo, Castaño del Robledo, Cumbres Mayores, La Nava o Cortegana, que dura varios días. En Linares de la Sierra se realiza la Rifa del Piñonate y en Santa Ana la Real se celebra la Suelta de Burras y la Procesión del Encuentro. También en Encinasola y en Santa Olalla del Cala celebran este día de forma especial. En Encinasola, con la “Traída” de la Virgen de Flores para comenzar sus cultos y en Santa Olalla del Cala con la primera romería de Santa Eulalia, también conocida como La Gira.

En definitiva, la Sierra presenta una Semana Santa para todos los gustos y para todos los públicos. No te la vayas a perder, te animamos a que la conozcas.


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Descubre la Sierra a través de sus puentes

Ahí, quieto, suspendido en el vacío, sirviendo de nexo, uniendo dos orillas, evitando obstáculos, facilitando el avance a personas, animales o vehículos… Obras de ingeniería llenas de simbolismo y de belleza, en algunos casos considerados obras de arte. Quizá sea la suma de todo lo anteriormente expuesto lo que te invita a contemplarlos y a deleitarte en ellos.

Puente romano de la Tenería en Almonaster la Real. Autor: Feliciano Martín Palomo.

Puente romano de la Tenería en Almonaster la Real. Autor: Feliciano Martín Palomo.

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche cuenta con varios ejemplos de estas obras de ingeniería. Los puentes más antiguos datan de época romana y algunos de ellos son el Puente Romano sobre el río Odiel entre las localidades de Aracena y Campofrío; el Puente Viejo entre las antiguas poblaciones romanas de la Unión y Arucci, en el término municipal de Aroche; y el Puente de las Tenerías a la salida de Almonaster la Real, por él pasaba la antigua Vía Julia.

Durante la Edad Media también se construyeron puentes y también contamos con un ejemplo de puente medieval en el municipio serrano de La Nava. Este puente se construyó por los propietarios de los múltiples molinos de la zona para facilitar el paso a las personas que venían a moler sus cereales.

Durante los siglos XV y XVI se continuaron construyendo puentes, el puente de Los Cabriles y del Sillo, ambos sobre el Múrtigas y a pocos kilómetros de Encinasola; o el Puente de Los Pelambres a la salida de Aroche, que funcionó como Aduana Real en tiempos de Felipe II.

Puente Pelambres. Aroche.

Puente Pelambres. Aroche.

Más actual es el Puente de la Gitana en Arroyomolinos de León en la ruta del Agua y Cereal. Y el Puente del Infierno, junto a la carretera N435 en el término municipal de La Nava.

Puente de la Gitana. Arroyomolinos de León.

Puente de la Gitana. Arroyomolinos de León.

Estos son algunos de los puentes repartidos por la geografía serrana. Muchos de estos están envueltos por una aureola de romanticismo debido a su estado de abandono y otros, al verlos más cuidados y restaurados, definen el gusto de sus vecinos por su historia. Existen más puentes en la Sierra pero sirvan estos ejemplos para invitarte a detenerte un momento, a observarlos y, cómo no, a cruzarlos. Descubre Huelva, ven a la Sierra.


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Degusta el oro líquido serrano

El olivo es el símbolo de la cultura mediterránea, la misma que nos une y nos diferencia a tantos pueblos. La historia de este árbol va ligada a nuestra historia. Aparece allá por la antigua Mesopotamia (4000 a. C.) gracias a la domesticación del acebuche. Se podría decir que el olivo nació junto a las civilizaciones. Ha sido testigo que pasa de una a otra civilización, de la mesopotámica a la cretense; de la cretense a la griega; después a la fenicia y también a Roma, que se encargó de difundirlo por todo el Mare Nostrum. El olivo se adaptó y permaneció en esas nuevas culturas.

Estampa típica de algunos municipios de la Sierra como Encinasola.

Estampa típica de algunos municipios de la Sierra como Encinasola.

El olivo también se hizo su hueco en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, se acomodó al lugar que le cedieron: lugares de difícil acceso que eran malos para la agricultura y se encontraban en los ruedos de los pueblos, lo que satisfacía las necesidades de locales de consumo.

El olivar serrano ha pasado por momentos de esplendor ya que en casi todos los pueblos existían almazaras; pero también de decadencia porque todas estas almazaras desaparecieron. El momento actual marca un inicio: están apareciendo nuevas almazaras en pueblos serranos, almazaras que están apostando por un producto de calidad y ecológico, lo que supone una nueva oportunidad para el olivar y para la Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

Así que si vienes a la Sierra, ya sabes, no olvides degustar el oro líquido serrano.


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Conoce los castillos de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche

La visión de un cerro coronado por un castillo es parte del patrimonio paisajístico español. Esta imagen se amplía en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche con la imagen de un pueblo a sus pies. Dicha comarca cuenta con un total de once castillos de época medieval, tanto musulmanes: Almonaster la Real, Aroche y Zufre; como cristianos: Aracena, Cala, Cortegana, Cumbres de San Bartolomé, Cumbres Mayores, Encinasola y Santa Olalla del Cala; además de las ruinas de Torres también en Cumbres de San Bartolomé. Todos ellos pasaron a formar parte de la Banda Gallega en 1293 bajo el reinado de Sancho IV. Esta línea se creó para cubrir tres objetivos: defensa frente a los portugueses, evitar las pretensiones de las órdenes militares (Hospital, Temple y Santiago) de apoderarse de estos territorios, y, por último, proteger a los nuevos colonos.

Las últimas construcciones militares que se construyeron en la Sierra fueron los dos Fuertes de Encinasola, en el siglo XVII, a causa de la Guerra de Secesión portuguesa que provocó nuevos conflictos en la zona.

La vida de los castillos serranos no ha sido fácil pero han llegado hasta la actualidad todos ellos con mayor o menor suerte.

Castillo de Cortegana.

Castillo de Cortegana.

 


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